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Mes: noviembre 2011

La trinidad imposible

Hoy me gustaría hablar de un concepto económico conocido como la Trinidad Imposible (aunque también la he visto nombrada como la tríada imposible). Básicamente se basa en que, en la fijación de las políticas económicas, existen tres objetivos que no se pueden cumplir simultáneamente. Solo es posible cumplir dos. Estos tres objetivos son los siguientes:

  • Libertad en en la circulación de capitales: es decir, que el capital pueda entrar y salir libremente de una economía sin restricciones
  • Política monetaria independiente: mantener la base monetaria que desee la autoridad competente en la materia (Bancos Centrales, Reserva Federal, etc.)
  • Estabilidad cambiara: un tipo de cambio fijo de la moneda local con respecto al resto de divisas

Analicemos ahora por qué es imposible conseguir los tres objetivos a la vez. Supongamos, en primer lugar, que un país desea tener una política económica que implique libertad de capitales y política monetaria independiente. En ese caso, para que se cumpla el requisito de libertad de capitales, la moneda local se debería poder cambiar en cualquier momento, bien sea comprando o vendiendo divisas. Sin embargo, puesto que la autoridad monetaria desea mantener su base monetaria independiente, no podrá intervenir en dicho mercado y, por lo tanto, el tipo de cambio de la divisas fluctuará libremente -dos de tres objetivos cumplidos. Este es el caso de las economías occidentales, como la Zona Euro, Estados Unidos, Inglaterra...

Supongamos, en segundo lugar, que un país desea tener una libre entrada y salida de capitales y al mismo tiempo poseer un tipo de cambio fijo. La única manera de que los operadores puedan comprar y vender la moneda con respecto al resto de divisas es que exista algún agente del mercado que esté dispuesto a comprar y vender a ese precio, es decir, que intervenga el mercado. Este agente debe ser, necesariamente, la autoridad monetaria que a través de la emisión o compra de la moneda en el mercado de divisas aumentará o reducirá la base monetaria -dos de tres objetivos cumplidos. Este es el caso de China, que en su apertura hacia el capitalismo ha decidido dejar un tipo de cambio fijo, siendo el Banco Popular Chino quien suministra liquidez en el mercado. Dado que todo el mundo está comprando yuanes (principalmente, Estados Unidos) el Banco Popular Chino está acumulado una ingente cantidad de divisas.

Por último, supongamos que un país intenta tener una política monetaria independiente y un tipo de cambio fijo. Al no haber una autoridad monetaria que aportase liquidez a la moneda local en el mercado de divisas, tan solo podría entrar o salir capital de la economía cuando otros dos agentes se pusiesen de acuerdo en dicho tipo de cambio prefijado, limitando, de esta manera la entrada y salida de capital -dos de tres objetivos cumplidos. Si no existiesen esos dos agentes que llegan a un acuerdo en el precio de la divisa, estaríamos hablando de una economía autárquica. Además, no tendría sentido un tipo de cambio flexible en un país que no dejase entrar y salir al capital libremente. Por otro lado, estar cerrado al comercio internacional significaría que ese país debería autoabastecerse, tanto desde el punto de vista de subsistencia como de progreso tecnológico. Este cierre llevaría implícito un retraso significativo con el resto de países del mundo, como ha sucedido en economías cerradas como otrora la china, la española durante el franquismo o el comunismo cubano o norcoreano.

Que cada país o economía decida que dos objetivos desea cumplir. Personalmente, prefiero el primer caso.

JP.

Un comentario

Entrevista a José Olalla, CIO del BBVA

Navegando en la web Club-MBA encontré esta entrevista al Chief Information Officer (CIO) del BBVA, José Olalla. En ella habla de temas que considera de vital importancia para el desarrollo del banco tanto a nivel nacional como internacional, su perspectiva de la situación económica y hace un breve repaso sobre su trayectoria profesional.

“La innovación forma parte del ADN del BBVA”

Recomiendo su lectura.

JP.

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When Oil Peaked

"Hubbertistas contra curnicopias"

Título: When Oil Peaked

Autor: Kenneth S. Deffeyes

Valoración: 8/10

Editorial / Año de publicación / nº páginas: Hiland Wang / 2010 / 152 págs.

ISBN: 978-0-8090-9471-4

Recomendado por una persona muy cercana a mi y que tiene una gran relación y conocimiento con el mundo de la energía, este libro me ha parecido el equivalente en el campo del petróleo de "Brevísima historia del tiempo" de Stephen Hawking, con respecto a la física.

Sin entrar en complejos (o quizás no tanto) razonamientos científicos, Deffeyes hace una aproximación a las dos vertientes que hay ahora mismo sobre el futuro del petróleo. Una de ellas, la de los curnicopias hace referencia a que el petróleo es una materia de la que podremos abastecernos eternamente, como hacía en la mitología griega el cuerno de la prosperidad y la afluencia.

Otra de las vertientes, la hubbertistas y la defendida por el autor, trata de que aplicando distintos tipos de curvas de probabilidad, se puede predecir cuándo la producción de petróleo llegará a su punto más álgido. A través de la teoría del pico, el geofísico King Hubbert calculó, en 1956, que EE.UU. alcanzaría su punto máximo de producción hacia finales de 1960 o principios de los 70. Y, en efecto, así fue, en 1970 EE.UU. marcó su máximo de producción petrolífera haciendo que esta teoría ganase adeptos. A nivel mundial, el cálculo fue realizado por Deffeyes previendo que el apogeo de la producción se produciría en en 2005 y, aunque no hay una fecha exacta, la Agencia Internacional de la Energía publicó en noviembre de 2010 que la cúspide de producción mundial se alcanzó en el año 2006 (poca distancia relativa con respecto a las predicciones de Deffeyes que puede venir motivada por las distintas maneras de contabilizar las reservas; cuando se descubren, cuando se perforar y cuando se producen).

Posteriormente, el autor trata diversos tema relacionados con el petróleo como otras fuentes de energía tanto pasadas, presente o futuras. Deffeyes aborda los nuevos descubrimientos en torno al gas natural como una bomba de oxígeno de donde la humanidad, junto con la energía nuclear, podrá seguir respirando durante un período de en torno a 100 años, pero que finalmente deberá producirse una migración a energías de fuente solar.

El autor también hace algunas aportaciones económicas, como un pequeño modelo que ha desarrollado para valorar empresas petrolíferas. Su esquema se basa, principalmente en los siguientes puntos:

  • Divide el Enterprise Value de una compañía entre sus reservas de petróleo
  • El resultado, que obtendría dólares por barril de reserva, lo ordena del menor al mayor precio
  • De la lista, tacha las siguientes compañías: i) capitalización bursátil inferior a $1.000M, demasiado volátiles; ii) aquellas con posiciones cortas demasiado elevadas, puede que alguien esté sospechando algo con respecto a esa compañía; iii) caídas recientes en la cotización individual de la acción que no esté acompañada por el mercado; lo que implicaría una mala gestión
Con esta estrategia, se posicionaría en aquellas acciones relativamente más bajas con respecto a sus reservas de petróleo dado que, previsiblemente, y por las presiones alcistas sobre los precios del petróleo que tiene la teoría del pico, elevarán la cotización de dichas compañías. En otras palabras, estaría comprando las reservas de petróleo más baratas del mercado.
 

Otra de las sugerencias que hace Deffeyes sería la creación de un impuesto a la volatilidad de las acciones, cuanto más alta fuese la volatilidad mayor sería la tasa a aplicar, siendo la relación inversa. Sin embargo, no estoy de acuerdo con esta idea dado que, al fin y al cabo, la volatilidad es un indicador del riesgo de las inversiones y mediante la aplicación de este impuesto se estaría coartando a los operadores del mercado, reduciendo artificialmente el riesgo percibido por otros operadores. Esto les haría penar que, quizás, sus inversiones no fuesen tan arriesgadas como realmente lo son. De hecho, antes de los grandes crashes bursátiles de 1929 y 2007, hubo un periodo de escasa volatilidad lo que implicaba bajo riesgo. Antes del crack del 29, se decía que la cotización de las acciones había alcanzado un punto en el que estas permanecerían durante muchísimo tiempo a unos niveles similares (baja volatilidad). Como se pudo comprobar, nada más lejos de la realidad... Procuraré escribir otro post tratando un poco más en profundidad este aspecto.

En definitiva, me parece un libro muy recomendable y que aporta una perspectiva interesante sobre el mercado del petróleo, la energía, las materias primas y sus implicaciones económicas. Por cierto, creo que me decanto por la vertiente hubbertista porque no creo que los recursos vayan a generarse indefinidamente, ya estamos viendo lo que está pasando en esta crisis con los recursos económicos. El cuerno de la abundancia se lo dejo a la mitología griega.

JP.

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