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Categoría: Ciencia

When Oil Peaked

"Hubbertistas contra curnicopias"

Título: When Oil Peaked

Autor: Kenneth S. Deffeyes

Valoración: 8/10

Editorial / Año de publicación / nº páginas: Hiland Wang / 2010 / 152 págs.

ISBN: 978-0-8090-9471-4

Recomendado por una persona muy cercana a mi y que tiene una gran relación y conocimiento con el mundo de la energía, este libro me ha parecido el equivalente en el campo del petróleo de "Brevísima historia del tiempo" de Stephen Hawking, con respecto a la física.

Sin entrar en complejos (o quizás no tanto) razonamientos científicos, Deffeyes hace una aproximación a las dos vertientes que hay ahora mismo sobre el futuro del petróleo. Una de ellas, la de los curnicopias hace referencia a que el petróleo es una materia de la que podremos abastecernos eternamente, como hacía en la mitología griega el cuerno de la prosperidad y la afluencia.

Otra de las vertientes, la hubbertistas y la defendida por el autor, trata de que aplicando distintos tipos de curvas de probabilidad, se puede predecir cuándo la producción de petróleo llegará a su punto más álgido. A través de la teoría del pico, el geofísico King Hubbert calculó, en 1956, que EE.UU. alcanzaría su punto máximo de producción hacia finales de 1960 o principios de los 70. Y, en efecto, así fue, en 1970 EE.UU. marcó su máximo de producción petrolífera haciendo que esta teoría ganase adeptos. A nivel mundial, el cálculo fue realizado por Deffeyes previendo que el apogeo de la producción se produciría en en 2005 y, aunque no hay una fecha exacta, la Agencia Internacional de la Energía publicó en noviembre de 2010 que la cúspide de producción mundial se alcanzó en el año 2006 (poca distancia relativa con respecto a las predicciones de Deffeyes que puede venir motivada por las distintas maneras de contabilizar las reservas; cuando se descubren, cuando se perforar y cuando se producen).

Posteriormente, el autor trata diversos tema relacionados con el petróleo como otras fuentes de energía tanto pasadas, presente o futuras. Deffeyes aborda los nuevos descubrimientos en torno al gas natural como una bomba de oxígeno de donde la humanidad, junto con la energía nuclear, podrá seguir respirando durante un período de en torno a 100 años, pero que finalmente deberá producirse una migración a energías de fuente solar.

El autor también hace algunas aportaciones económicas, como un pequeño modelo que ha desarrollado para valorar empresas petrolíferas. Su esquema se basa, principalmente en los siguientes puntos:

  • Divide el Enterprise Value de una compañía entre sus reservas de petróleo
  • El resultado, que obtendría dólares por barril de reserva, lo ordena del menor al mayor precio
  • De la lista, tacha las siguientes compañías: i) capitalización bursátil inferior a $1.000M, demasiado volátiles; ii) aquellas con posiciones cortas demasiado elevadas, puede que alguien esté sospechando algo con respecto a esa compañía; iii) caídas recientes en la cotización individual de la acción que no esté acompañada por el mercado; lo que implicaría una mala gestión
Con esta estrategia, se posicionaría en aquellas acciones relativamente más bajas con respecto a sus reservas de petróleo dado que, previsiblemente, y por las presiones alcistas sobre los precios del petróleo que tiene la teoría del pico, elevarán la cotización de dichas compañías. En otras palabras, estaría comprando las reservas de petróleo más baratas del mercado.
 

Otra de las sugerencias que hace Deffeyes sería la creación de un impuesto a la volatilidad de las acciones, cuanto más alta fuese la volatilidad mayor sería la tasa a aplicar, siendo la relación inversa. Sin embargo, no estoy de acuerdo con esta idea dado que, al fin y al cabo, la volatilidad es un indicador del riesgo de las inversiones y mediante la aplicación de este impuesto se estaría coartando a los operadores del mercado, reduciendo artificialmente el riesgo percibido por otros operadores. Esto les haría penar que, quizás, sus inversiones no fuesen tan arriesgadas como realmente lo son. De hecho, antes de los grandes crashes bursátiles de 1929 y 2007, hubo un periodo de escasa volatilidad lo que implicaba bajo riesgo. Antes del crack del 29, se decía que la cotización de las acciones había alcanzado un punto en el que estas permanecerían durante muchísimo tiempo a unos niveles similares (baja volatilidad). Como se pudo comprobar, nada más lejos de la realidad... Procuraré escribir otro post tratando un poco más en profundidad este aspecto.

En definitiva, me parece un libro muy recomendable y que aporta una perspectiva interesante sobre el mercado del petróleo, la energía, las materias primas y sus implicaciones económicas. Por cierto, creo que me decanto por la vertiente hubbertista porque no creo que los recursos vayan a generarse indefinidamente, ya estamos viendo lo que está pasando en esta crisis con los recursos económicos. El cuerno de la abundancia se lo dejo a la mitología griega.

JP.

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Un niño de 13 años crea un sistema que mejora la energía solar en un 20% gracias a Fibonacci

Acabo de leer esta noticia en RTVE.ES que habla de como un estudiante de instituto, aplicando unos conocimientos científicos básicos como es la sucesión de Fibonacci, ha diseñado una estructura de colocación de placas solares que mejora la eficiencia de las mismas en hasta un 50% (20% de media).

El muchacho en cuestión hizo, simple, llana y tan extraordinariamente el ejercicio de observar a los mejores recolectores de energía solar, los árboles, analizar el patrón de la estructura de sus hojas y... Voilà! Una mejora de eficiencia espectacular... ¡Y todo esto con tan solo 13 años!

Modelo de árbol fotovoltaico eficiente

Creo que lo que ha hecho este niño es un ejercicio meridiano de humildad y de cómo incluso las mejores mentes no son capaces de superar a los millones de años de conocimiento acumulado por la evolución de la Naturaleza.  Habrá que pensar formar de aplicar este tipo de experiencias que redunden una distribución más eficiente de los escasos recursos que disponemos para intentar mejorar la calidad de vida y generación de valor...

Actualización (Bonus III - lo pongo por encima del resto debido a su importancia): A través de un comentario, Eddie nos pasó este magnífico enlace a un avance del programa Redes, que se puede ver al completo en Internet. En él, se habla de cómo los seres humanos deberían copiar lo que hace la naturaleza para ser más eficientes. ¡Muchas gracias, Eddie!

 Bonus: dejo otro ejemplo de actualidad donde se puede apreciar la sucesión de Fibonacci en la Naturaleza, esta vez a través de su desarrollo en espiral aúrea, el huracán Irene.

Huracán Irene en su formación sobre el océano Atlántico

Bonus II: Otra foto de Irene donde, además, viene marcada la espiral áurea, por cortesía de @Gerson_hg

 

Espiral áurea superpuesta al huracán Irene

JP.

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Aprender a pensar

Hace años llegó hasta mi una anécdota, no recuerdo ni cómo ni de quién, que cambió mi forma de plantearme los problemas, desde los más triviales a los más complejos, así como la búsqueda de las posibles soluciones.  La mayor parte de las veces intentamos buscar complejas y desarrolladas soluciones cuando, en realidad, solamente es necesario saber utilizar la herramienta correcta de la forma adecuada, por muy simple que parezca.

Espero que disfruten el texto tanto como lo hice yo la primera vez y aún continuo haciéndolo cada vez que lo releo.

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.

Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro.

El estudiante había respondido: lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.

Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por interrumpirle y le rogué que continuara.

En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coge el barómetro y déjalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por G por T al cuadrado. Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota mas alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Si, contesto, este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo.

Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precesión. En fin, concluyo, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo. En este momento de la conversación, le pregunte si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares distintos nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica. Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que le habían enseñado a pensar.

JP.

Un comentario

Una concepción sobre la probabilidad

"La utilización de términos probabilísticos para describir el resultado de los sucesos de la vida cotidiana no es un reflejo, pues, de la naturaleza intrínseca del proceso, sino tan sólo de nuestra ignorancia de algunos de sus aspectos."

Stephen Hawking - El gran diseño

Bonus: Hablando con unos compañeros sobre temas probabilísticos surgió esta otra frase, aunque no consigo recordar quién la dijo, que tiene que ver con la anterior y no necesariamente de manera contrapuesta. :

"La probabilidad es como la gravedad, y no se puede negociar con la gravedad."

JP.

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